No me culpéis, pero con los años he ido abandonando el interés por la crítica musical más "clásica". Casi sin darme cuenta, los años de control exhaustivo de la actualidad musical han pasado a un segundo plano y mis preferencias y mayor interés está ahora en los cambios, desafíos y contradicciones del espectro artístico-cultural.
Antaño adoraba hacer listas, y ahora no lo soporto. Soy sincero. Pero como en casi todos los proyectos divulgativos deben asumirse las contradicciones: en esta plataforma no podemos ser eminentemente anti-algoritmos, proteger el contexto, y no proponer una dimensión estrictamente prescriptiva. Yo mismo decía en un artículo que "el digger era el antagonista del algoritmo".
Muchos de mis seguidores echaban en falta esta parte de "pura recomendación" y como ya prometí en alguno de mis envíos semanales: mi intención era ponerle remedio más pronto que tarde. Es cierto que lo intenté con la sección F*CK Spotify, pero desde hace meses considero que el formato se quedaba algo corto. Y no en cuanto a longitud, sino más bien refiriéndome a la plenitud.

Mi manía por "paquetizar" casi todo el contenido digital se funde de nuevo con una necesidad imperante y así nace KOOLIO, una submarca que simbolizará y servirá de marca de agua para toda esta curatorship activity. Un signo, una señal, una advertencia o como queráis llamarlo que intentará, una vez al mes, englobar toda esa "recomendación" musical más canónica.
Normalmente, esta nueva sección intentará guiar mensualmente a través de una estructura modular: distintos bloques aparecerán y desaparecerán según la actualidad y el devenir del presente musical. Digamos que en mi cabeza hay toda una constelación de contenidos y recomendaciones que espero ir desplegando poco a poco y sin abrumar.

Las selecciones irán desde material reciente a la recontextualización de clásicos o música olvidada. Y las representaciones albergarán gráficos, diagramas y ratings visuales que facilitarán la ubicación de toda la materia prima.
Para empezar, y como señalaba un poco más arriba, ponemos a prueba KOOLIO con una retrospectiva de la que, por ahora, es la música que considero más relevante en este momento de 2025.
*Esta selección de 12 títulos va complementada con una playlist via Apple Music con muestras de estos títulos y otras canciones memorables en lo que llevamos de año.

12 – Nazar 'Demilitarize'
Cinco años después de 'Guerrilla', Nazar ha desplazado su eje de lo rítmico a lo afectivo. El productor angoleño, enraizado en el Rough Kuduro, propone en su segundo álbum largo para Hyperdub una experiencia de somatización sonora: ya no cuenta el trauma, su narrativa no es confesional, ya no hay una forma documental sino más bien una metáfora física. De alguna manera, en 'Demilitarize' el trauma es un contexto permanente.
11 – Skaiwater '#mia'
Es mi agente del colapso predilecto en estos momentos y viene de Nottingham. '#mia' es una obra como él, errática por diseño, y un rapero que usa su voz hiperfiltrada y el AutoTune para representar la inestabilidad y distorsión emocional.
Canciones como 'You Don't Feel The Same' podrían pasar por hyperpop, por un Trap intensamente digital creado por un adolescente rogando atención desde un lugar de dependencia no resuelta. Escuchando su sonido, cualquiera diría que todas esas capas de filtros que construyen el devenir de estos tracks son en realidad una protección contra el mundo, pero en el caso de Skaiwater pueden ser vistas como, precisamente, una forma de expresar la fragilidad emocional.
10 – Posuposu Otani 'S/T'
Este es un disco anti-Folk. ¿Por qué? No hay rastro de tradición como confort. Lo rural aquí es psicodélico, lisérgico, incómodo. No evoca comunidad sino más bien aislamiento. Digamos que no idealiza la rural. Otani, que vive en las montañas de Kanagaw, canta desde la garganta, en un registro que recuerda al throat singing mongol pero filtrado por lo cotidiano: una voz que no busca afinación ni nitidez, sino textura y vibración.
El álbum toma los códigos del folk (voz, cuerda, narración) pero los somete a una lógica también errática: guitarras abiertas que desafinan, cantos guturales imposibles, estructuras que se rompen antes de ni siquiera comenzar. Se trata de una especie de blues japonés improvisado al borde del delirio.
9 – Pink Siifu 'BLACK’!ANTIQUE'
Aunque es de los pocos escapistas afroamericanos que transita suelos como el del Afrofuturismo y el Neo Soul, todavía, a muchos críticos no les acaba de convencer la visión transmitida en los álbumes de Pink Siifu. Insinúan que es únicamente una estética sonora muy cuidada y poco más. Tienen parte de razón: es difícil encontrar el fondo en un personaje tan utópico y que en ocasiones parece apolítico (aunque nada lo sea realmente).
Su música es sublime a nivel cuidado y detalles, es casi un acompañamiento sombrío para el negro urbano afroamericano de hoy. Pero ¿qué mensaje nos intenta mandar? No se sabe bien si estamos ante un D'Angelo cacofónico, un entusiasta de Sun Ra o uno de aquellos que tienen a 'Electric Circus' (Common, 2002) como un álbum de culto. ¿Lo mejor? se nota libertad. Lo noto porque el desorden manda en todos sus discos.
8 – Ichiko Aoba 'Luminiscent Creatures'
Al escuchar 'COLORATURA', tuve una sensación similar a la que recuerdo cuando pasó por mis manos 'Rashida' de Jon Lucien. No hay nada que ver, no aporto este contexto por el paralelismo sino más bien porque ya había perdido la esperanza ante la idea de escuchar obras así. Con esa sensibilidad orquestal, fantasiosa, esa sofisticación y ese control del tempo. Hay usuarios en YouTube expresando que este disco debería ser una OST perdida de Studio Ghibli.
Ichiko Aoba se inspira en las aguas luminosas de Okinawa y la vida marina bioluminiscente para dar narrativa a su excelente 'Luminescent Creatures', una obra que consigue atrapar al que escucha desde la textura. Básicamente y principalmente desde la textura. Introspectiva, delicada, espiritual, íntima, vulnerable y compleja, su guitarra domina junto a una orquestación deliberadamente perfecta.
7 – Nick León 'A Tropical Entropy'
Este título se ha convertido en poco tiempo en un símbolo de la influencia de TraTraTrax, sello de Bogotá (Colombia) donde se está editando parte de la música electrónica más interesante del momento (de esta no hay tanta como podríamos intuir). Nick León ofrece un léxico sonoro en sí mismo inspirándose en la imagen, resplandor y disonancias visuales y experienciales de la ciudad de Miami, la capital del hedonismo global.
Él lo llama "Arquitectronica" y sobre unos rasgos que van desde el Ambient al Downtempo o incluso reminiscencias al Vaporwave, consigue crear en 'A Tropical Entropy' una panorámica que se siente lúcida y al mismo tiempo inquietante. A pesar de la belleza estética de los tracks, existe una sublime sensación de tristeza crepuscular en la reproducción. Como si no quisiéramos dejar de presenciar ese atardecer anaranjado del que tanto nos habían hablado pero en el fondo sabemos que hay algo desmoronándose en nuestro interior.
Un disco completo y carismático en el que además colabora un diverso plantel de talentos: Ela Minus, Casey MQ, Erika de Casier, Xander Amahd, Jonny from Space, Esty & Mediopicky o Lavurn.

6 – YHWH Nailgun '45 Pounds'
Los neoyorquinos YHWH Nailgun son todo lo que puedo esperar de un grupo de "Rock": breve, impulsivo, adictivo, roto e imprevisible. Capturan la esencia del colapso informativo actual, disparando tracks que apenas cruzan los dos minutos pero condensan la ambición técnica del Math Rock, la intensidad visceral del Hardcore y una anarquía ruidosa y casi esquizofrénica: las canciones son literalmente interrumpidas por avisos digitales o interferencias sónicas, como si de nuestro centro de notificaciones se tratara. Lo mejor de todo es que lo defectuoso y todo el potencial desorientador son un perfecto reflejo del ahora.