Hay que ser perverso para empezar la presentación de tu nueva feature así: "Los fans musicales reconocen la sensación: una canción te detiene e inmediatamente quieres saber más". Y más sabiendo que eres el principal servicio de streaming musical y, por tanto, uno de los causantes de la mayor destrucción de contexto musical en nuestra historia conocida. About the Song, que ya está en beta en algunos países, se presenta claramente como "contexto dentro de la escucha" que vendrá servido y distribuido a través de tarjetas breves y deslizables en la vista Now Playing, con historias resumidas desde fuentes de terceros.

Ok, recapitulemos un momento: Spotify (y otros servicios de streaming, con el beneplácito de las grandes majors) primero simplifica la experiencia hasta volverla una cinta transportadora, descontextualiza por diseño al usuario (que no llega a la música por curiosidad precisamente) y luego reintroduce "contexto" como otro add-on. No debemos, ni por asomo, tomárnoslo como una "vuelta a la cultura de la escucha" o un regreso "al instante en el que todo empezó a degradarse". Es una capa de producto más, que se vende como tantas otras ("conectar más con la música", "explorar historias", etc) y, al estilo Google Gemini o ChatGPT, pretende controlar la retención del usuario.

Será contexto, dicen, directamente extraído de "third-party sources", pero todos intuimos lo que hay detrás de ese filtro protector: un motor de contexto encapsulado, digerido y administrado dentro de sus inmediaciones y que responderá a sus propios intereses. Como si la aspiración de entender la música fuese un comportamiento que también debe ocurrir bajo su supervisión.