La historia de Xania Monet parece escrita pensando en contentar al gatekeeper maquínico: una voz sedosa, un rostro digital que roza la nostalgia regresiva (evoca imágenes de Brandy, Aaliyah o la Toni Braxton de los 2000), un relato de superación y canciones perfectas para una noche de a) quiet storm o b) introspección emocional.
Creada por la poeta de Misisipi Telisha "Nikki" Jones con la plataforma de IA generativa (text-to-audio) SUNO, Monet se ha convertido en la primera artista sintética en entrar en una lista radial de Billboard, debutando en el puesto #30 del Adult R&B Airplay con el single 'How Was I Supposed to Know?'. Antes, ya había ocupado el primer puesto en R&B Digital Song Sales, el #20 en Hot R&B Songs, y acumulado más de 6,2 millones de streams en Spotify (la primera vez que escribí sobre Monet, aquí, sólo contaba con un poco más de medio millón) junto a 3,4 millones de usos del audio en TikTok.
El fenómeno alcanzó sus primeros titulares y resonancia mediático cuando surgió el dato más crucial: Hallwood Media, dirigida por Neil Jacobson, ex ejecutivo de Interscope, había ofrecido a la "artista sintética" un contrato discográfico de 3 millones de dólares. Por si fuera poco, en menos de un año, Billboard dice haber identificado al menos 6 artistas generados o asistidos por IA que han debutado en sus listas, desde el Góspel hasta el Rock o el Country (algunos con varios millones de reproducciones y conviviendo en la lista de talentos emergentes de la plataforma).
Más que sustitución, la IA está perfeccionando la repetición de clichés...
"Su canción está resonando con las masas. Esa fue nuestra fórmula", dijo a Billboard Romel Murphy, "manager" de Monet. "Nuestro objetivo es seguir creciendo, seguir conectando y, con suerte, llegar al No. 1", añadió. El discurso, como ya observamos en el caso The Velvet Sundown, es idéntico: da igual que sea humano o artificial, porque "funciona".
Como podemos observar, todas estas dosis retóricas contribuyen a que la frontera entre el simulacro y la autenticidad no choque bruscamente sino que se disuelva a base de repetición y conveniencia. La IA, más que reemplazando, está perfeccionando los clichés con los que el mercado lleva décadas "fabricando emociones". (No está de más recordar que las industrias creativas llevan sumidas en lo predecible y prefabricado casi dos décadas: la SLOPificación es casi una profecía autocumplida).
