"SÁCAME DEL FEED, POR DIOS" es una nueva serie dedicada a cinco proyectos españoles que están experimentando con otras formas de producir, distribuir y financiar información y cultura. Antes de reunir todas las experiencias en una última pieza coral, hablo con todos los responsables sobre sus propuestas, dificultades y, sobre todo, de contradicciones.


"Si la gente se queda en nuestro hilo y no va al
artículo hemos fracasado".

Es una de las respuestas que me ha dado Ángel L. Fernández, impulsor de Deltha, cuando le pregunto cómo pretende medir el éxito de una nueva red social cuyo objetivo es, precisamente, conseguir que sus usuarios se marchen a otras páginas. Abandonen su "feed".

Fernández, que lleva tiempo observando cómo los medios digitales están perdiendo el control sobre distribución y circulación, publicó en mayo de 2025 un artículo titulado ¿Qué hacer cuando nadie nos busca?. Allí, además de analizar cifras menguantes en cuanto a la edición digital de Jot Down, enfocaba sobre las consecuencias de la introducción de AI Overviews en el buscador más usado del planeta, Google. La compañía ya había comenzado a responder directamente a las consultas mediante resúmenes que utilizan información procedente de las páginas, pero neutralizan la llegada de los lectores a las fuentes originales.

De aquella preocupación, hoy por hoy ya consolidada (aunque se pueda desactivar fácilmente), surgió un manifiesto que desembocaría en varias iniciativas, entre ellas Deltha, lanzada este mismo mes de octubre.

La plataforma recupera algunos mecanismos que ya probaron su buen funcionamiento y buen rendimiento mucho antes de que los muros y los feeds personalizados entraran en nuestras vidas. Los usuarios envían enlaces, votan y participan en las conversaciones, mientras una portada compartida organiza los contenidos más relevantes; los destacados. Su responsable conoce bien ese modelo: antes de poner en marcha Deltha estuvo vinculado a Areópago y a la gestión, precisamente, de Menéame, de cuya experiencia extrae algunas de las decisiones más importantes para el nuevo proyecto.

Deltha está experimentando con un modelo propio de participación, reparto de beneficios y monetización de la visibilidad, y renunciando a parte de los mecanismos que normalmente permiten crecer a cualquier plataforma digital. Me refiero la indexación en buscadores, la intención de sostenerse mediante publicidad negociada directamente y un sistema de reputación llamado aura.

Para inaugurar esta serie de entrevistas converso con Fernández sobre las dificultades de construir alternativas, sobre lo que aprendió de Menéame, del dinero, de la distribución, obviamente de la inteligencia artificial y de las dependencias tecnológicas de las que todavía resulta difícil desprenderse.

Captura de pantalla de Deltha

FRANKA: Deltha nace en un momento en el que los medios independientes están perdiendo tráfico procedente de buscadores y redes sociales. ¿Qué os hizo pensar que ahora era necesario construir un nuevo "agregador"?

RESPUESTA: En mayo de 2025 escribí un artículo viral titulado ¿Qué hacer cuando nadie nos busca? en el que explicaba cómo, con la puesta en marcha de AI Overviews, Google respondía a las preguntas que hacían los usuarios con resúmenes —a veces, extraídos de nuestra propia web— en lugar de derivar al lector a la fuente.

Ahí ya éramos conscientes de lo que nos esperaba y decidimos actuar. Creamos el manifiesto contralgorítmico como base para otro internet que no dependiera de las tecnoligarquías. Deltha es una de las herramientas que se derivan de ese manifiesto, la primera que hemos puesto en marcha de otras que vendrán, como el directorio contralgorítmico.

El tiempo nos ha dado la razón. No solo es necesario combatir a los algoritmos de recomendación para no ser manipulados, es que también es necesario poner un límite a nuestra huella digital. La gota la ha puesto nuevamente Google sustituyendo las direcciones originales de las noticias que la gente comparte por enlaces "share.google", metiéndose hasta en las recomendaciones entre amigos. Yo tampoco lo llamaría exactamente agregador, aunque técnicamente lo sea.

F: Vienes de experiencias como Menéame y Areópago. ¿Qué aprendiste de esos proyectos y qué errores o limitaciones quieres evitar especialmente con Deltha?

R: Del Areópago aprendí que hay que diferenciar al usuario trol que uno lleva dentro del administrador que da la cara y mantiene el sitio con seriedad. En Menéame, apliqué mis conocimientos empresariales con la experiencia en foros para no repetir los errores del pasado. La experiencia ha sido genial, los usuarios han reconocido mi buen trabajo y los accionistas me han felicitado por salvar la empresa, que pasó de los números rojos a los beneficios en menos de seis meses.

Menéame, que es la decana de los agregadores, tiene un problema de reemplazo. Los usuarios son bastante mayores, algo maniáticos, y se hace imposible respetar "las tradiciones" a la vez que abrir el espacio a otro público. Deltha tiene un enfoque completamente distinto, además de un diseño moderno. Menéame funciona con una variable que se llama karma, que hace que unos usuarios influyan más que otros en lo que se destaca. Es un sistema divertido para jugar, pero pérfido una vez que, pasados unos años, aúpan a un grupo de hardusers a dominar al resto. En Deltha tenemos el aura, que no da influencia, solo muestra el compromiso y este es recompensado, pero no poniendo a unos por encima de otros.

F: Habéis sustituido las recomendaciones personalizadas por las votaciones de la comunidad. ¿Cómo podéis impedir que ese mecanismo acabe reproduciendo otras formas de popularidad, sesgo o concentración de la atención?

R: Esto conecta con lo que te decía antes y es un problema complicado de resolver. Hace poco publicamos un artículo en Jot Down hablando de ello: En las entrañas de las redes sociales. El fascinante mundo de la gestión de camarillas. Nosotros somos expertos en estos temas y procuraremos atajar los problemas conforme vayan surgiendo. En Deltha hay una combinación muy sana de compromiso por visibilidad, con límites. Es un modelo que no existe y que creo que funcionará maravillosamente a la vez que dará viabilidad económica al proyecto. La gente que más participa genera aura y ese aura se puede usar para destacar noticias durante media hora, un número limitado de veces al día. Ahí está la clave, en que ese destacado es temporal, acotado y sobre todo no depende ni para bien ni para mal de un grupo concreto de usuarios que se organicen con el objetivo de adueñarse de la portada por motivos empresariales o ideológicos.

F: Habéis decidido no indexar gran parte de la plataforma en buscadores y bloquear los rastreadores de IA. ¿Cómo conciliáis esa decisión con la necesidad de que nuevos lectores descubran los contenidos?

R: Alguien tiene que abrir camino. Lo importante no es tener un discover, alcanzar 500.000 usuarios un solo día, emocionarse y luego vivir desesperado por alcanzar esas cifras porque es un engaño. Ya pasó con Facebook y arrastró a muchas empresas como está pasando ahora. Hay que cortar por lo sano con Google aunque crezcamos más despacio. Confiamos en que las recomendaciones entre lectores nos hagan crecer lo suficiente y si no, al menos lo habremos intentado.