No me gustan las listas. Antes las adoraba, me pasaba meses afinando, guardando, subiendo y bajando según los discos iban creciendo o rebajando su impacto en mi dieta de escucha diaria. Mi conexión con la actualidad era plena y eufórica por aquel entonces; mi cerebro era casi un feed de RSS; no había nada que se lanzara que no acabara en mi escritorio y en alguna carpeta azul.
Soy honesto. Aquellos tiempos han dejado de existir y ahora, visiblemente, me preocupan más las alteraciones del ecosistema creativo-cultural y la industria de la música en sí misma, antes que la desesperada búsqueda de sonidos y proyectos musicales singulares que me sorprendan. Quizá este cinismo y desafección por la actualidad me ocurre por no haberme recuperado del empacho que sufrí desde 2010 a 2020. Quizá todavía estoy deglutiendo resonancias que vienen de ahí.
Justamente ahora, cuando el "modo digger" debería ser nuestra mayor resistencia ante el SLOP galopante y la homogeneidad, a mí me pilla desentrenado. El caso es que no acabo de reconciliarme del todo con la prescripción pura y dura; lo intenté a mediados de año en un ejercicio de autoconvencimiento y en el que creía que la submarca KOOLIO tendría continuidad. Pero acabé como siempre: sepultado entre notas, ideas de artículos más analíticos y contextuales, piezas que por la intensidad que necesitan no dejan que nada más pueda sobrevivir.
En 2026 lo seguiré intentando, porque sigo recibiendo mensajes de lectores que reclaman esa parte de "recomendación" sin tantísimas explicaciones adjuntas. Pero mientras sigo batallando conmigo mismo y los binomios "expectativas VS realidad", "mucho texto VS selección" o "ideas VS práctica", no podía acabar 2025 sin revelar la música que creo más relevante de este excepcional año. Obviamente, como lectores, ya habréis consumido los cientos de tops que a partir de los últimos días de noviembre empiezan a florecer ansiosamente en todas las webs "especializadas".
Y sí, por supuesto, encontraréis ciertos paralelismos (excepto con algunas ausencias, como la de 'LUX': como ya sabréis no me he visto sugestionado por su hechizo), pero confío en que también puntos de vista y otras rarezas que a lo mejor se os pasaron por alto. Es mi única aspiración con esta lista de 30 obras: haceros saber que el curator que llevo dentro sigue conectado a la máquina de respiración, y, que sí, ha habido música muy interesante este curso. Variopinta en cuanto intenciones, estilos e influencias, que es de lo que se trata: el futuro será ecléctico; o no será.

30 – Purelink 'Faith'
Al principio creí que Purelink era algún proyecto que bebía de la furtiva influencia de Jan Jelinek o pretendía convencerme que el Ambient Y2K estaba de vuelta. Pero tras profundizar tanto en la escucha como en el contexto, caí que estaba ante tres amigos conectando sus laptops y creando su propio espacio sonoro. Me encanta que este proyecto, de alguna manera, rompe con la lógica del "productor aislado en su habitación haciendo Ambient" y desplaza esa intención hacia el grupo, hacia la experiencia compartida. Purelink son Tommy Paslaski, Ben Paulson y Akeem Asani.
29 – Nourished By Time 'The Passionate Ones'
Tras su excelente 'Erotic Probiotic 2', este proyecto se ha vuelto más físico. Más estable y presente. Aunque las texturas persisten, este tipo de post-RnB que recoge trizas del Soul o del post-Punk y post-Rock se ha vuelto más terrestre y menos hipnagógico. Desde Baltimore, Marcus Brown, Nourished by Time, aplica más espesor a su proyecto y lo coloca en un marco discursivo que transmite la pesadumbre del individuo en la era poscapitalista y, al mismo tiempo, las posibilidades de evadirnos de ella.
28 – Ca7riel y Paco Amoroso 'PAPOTA'
En estos momentos, y en la música "latina", ningún proyecto suena tan fresco, tan sincero y tan desprovisto de líneas maestras como el de Ca7riel y Paco Amoroso. El dúo ha conseguido unificar las esferas del mainstream y la sensibilidad nicho con un discurso conscientemente memético, metacrítico y exuberante en el que la burla, la informalidad y la instrumentación de calidad no están reñidas en absoluto.
27 – KASAI '〽'
Hoy por hoy, el repertorio del artista experimental japonés KASAI es de las pocas experiencias singulares que deben quedar en la música contemporánea. KASAI ha creado su propia versión del min'yō folklórico japonés, pero que refleja nuestra contemporaneidad: canciones que se articulan alrededor de temas cotidianos y domésticos, tratados sin ironía ni distancia, mientras la producción introduce golpes, palmadas y ruidos que entran y salen de forma imprevisible. Es música rara, ingenua y en desajuste permanente.
26 – Clipse 'Let God Sort 'Em Out'
Llevamos unos años que la dimensión Rap en USA está poniendo mucha presión sobre el tema de la edad. ¿Se puede rapear con más de 40? Future está empezando a mostrarse en sus redes sociales con indumentaria más clásica e incluso jugando al pádel; 50 Cent mejor ni hablemos; Will Smith ha abrazado el cringe extremo e incluso da algo de pena.
'Let God Sort 'Em Out' ha sido uno de los acontecimientos del Rap en este 2025; Clipse convirtieron su ansiado regreso en un acontecimiento plenamente consciente de su propio peso histórico, donde la mitología del dúo ya funciona como una identidad asumida.
El disco se sostiene sobre la química intacta entre Pusha T y Malice y la producción íntegra de Pharrell Williams, como antaño. Pero algo ha cambiado: todo lo que antes era urgencia ahora es opulencia y sensación de estar enterrados en lujo. Aún así, en algunos momentos, el núcleo caliente del proyecto reaparece como lo recordábamos: Malice como figura ascética, bíblica y distante, y Pusha como villano aún incisivo, capaces de sostener las canciones únicamente "rapeando".
¡Escucha aquí! | Lee aquí la pieza "Todo al mismo tiempo en todas partes"
25 – Ergo Pro 'Dolor en Efectivo'
a Ergo Pro le percibo, a nivel situacional, entre dos mundos muy claros que hoy conviven y representan el estado del Rap aquí, en el cerco peninsular. Se posa entre la fórmula domesticada (un tipo de Rap que ha sido neutralizado, institucionalizado o convertido en producto seguro, adaptado para entrar en festivales, radios, playlists o campañas de marca) y la evasión estética (artistas que, huyendo precisamente de esa domesticación, se refugian en una estética muy marcada o en lo críptico, apostando por lo atmosférico, lo que sugiere... abandonando en ocasiones la capacidad de narrar, de confrontar o de decir algo directamente).
En ese punto justo (entre el relato aprobado y las piezas mera y culturalmente decorativas,) con los dos polos y las bisagras identificadas, donde Ergo Pro gana singularidad: no es ni funcional ni institucional, y tampoco quiere ser "ni pureta ni reformista" (como él ya señaló una vez en una entrevista), y mucho menos se enfrasca en lo performativo o críptico. Ergo Pro es un cronista, algo que persigue desde sus inicios en el suroeste de Madrid, y hace ese trabajo como método de obligada expresión. Su apuesta es clara, directa, sin filtros ni envoltorios. Y no entraría en ese gráfico que os acabo de describir.
¡Escucha aquí! | Lee aquí la pieza Yo digo que Ergo Pro es el nuevo realismo del Rap...
