"Un concierto de Rosalía no es el genocidio de Palestina" comentó un usuario en una de las publicaciones que en los últimos días han denunciado el veto a la prensa gráfica acreditada en los recientes conciertos de ROSALÍA en Madrid.

Otra usuaria dijo estar de acuerdo con la decisión, porque "la prensa ha demostrado no ser nada profesional y muy inquisitorial" con la artista. Otro idiota comparó la decisión de la "empresa" con "control creativo". Y uno de los mejores: "ella no es una autoridad elegida en urnas, no entiendo el deber de informar jajaja".

No empiezo así, recopilando comentarios de extraños, por generar gancho. Es, sobre todo, para aclimatarnos. En la pieza que desató la polémica, publicada por Moeh Atitar (redactor jefe de Fotografía en El País) y titulada Rosalía sin fotoperiodistas, también nos podemos entretener con la disparidad de pronunciamientos.

Unos ven el artículo como una manera de estirar la "campaña promocional" del diario a la catalana. Otros aseguran que "los móviles no captan bien la esencia de la actuación; si quieres buenas fotos, hay que ponerse en lugares privilegiados". Acto seguido otro defiende lo contrario, diciendo que "entiende su posición" porque en los fosos no hay los mejores ángulos. Incluso hay uno que habla de los fotógrafos como "invasores" que "joden el momento a los demás para captar el suyo" y después recuerda que "se debería prohibir grabar con móviles".


¿Qué pasó exactamente? Según El País y PAM (Periodistas Asociados de Música).

En la mencionada pieza de El País y en esta de PAM (Periodistas Asociados de Música) se describe lo que parece ser un "procedimiento" claro de exclusión:

  • Petición previa de porfolio al fotógrafo por parte de la promotora
  • silencio durante días
  • negativa comunicada apenas unas horas antes del concierto bajo la coartada de "particularidades técnicas y de producción del evento" y
  • un enlace con material gráfico proporcionado por la propia organización como sustitutivo.

Hasta el momento no se ha comunicado ninguna respuesta por parte de Live Nation, el equipo de ROSALÍA o la artista. Tampoco tengo constancia de que exista alguna rectificación para sus próximos conciertos dentro del LUX TOUR. Conviene recordar que la misma artista y la misma promotora ya se vieron envueltos en otra polémica, pero en aquel momento relacionada con prácticas abusivas en la venta de entradas a estos conciertos.

¿Se trata sólo de ROSALÍA?

No, no es sólo ROSALÍA: existe una tendencia que parece sobrepasarla. De hecho, no hace falta retroceder mucho en el tiempo para encontrar un caso similar, de otro proyecto musical más o menos equiparable: la banda Radiohead, en un reciente concierto en Madrid (4 de noviembre de 2025), tampoco dejó entrar a reporteros gráficos de medios de comunicación.