Sobre un ritmo sincopado y sintético, una voz grave y amenazadora somete a interrogatorio a una mujer. "You seeing that rich motherfucker again." "Who bought you that diamond ring?" Tras unos minutos de disociación y presión, y después de advertir que porta un arma, el tal Bob la utiliza contra ella.

Acabamos de escuchar una ficción sonora en la que se representa primero un abuso de poder y después un crimen de violencia de género. Si hoy, al mismo Prince de 1986 se le ocurriera lanzar una canción como Bob George, probablemente sería cancelado sin miramientos.

¿Fue una de esas fantasías a las que el Prince, en su época más perversa, quiso poner música y teatralidad? ¿Estaba Prince poseído por algún espíritu grotesco y/o bajo la influencia de las drogas? ¿O más bien escondía algún tipo de denuncia? Y sobre todo: ¿por qué en la actualidad sería imposible editar algo así?


El quinto track del que iba a ser su décimo álbum.

Grabada el 7 de diciembre de 1986 en Sunset Sound (en Hollywood, California, meses antes de que Paisley Park Studios estuviera terminado y funcionando), Bob George se concibió durante una sesión donde se grabaron más canciones (en concreto, la más suave y cercana al Góspel Walkin' In Glory, que según la ingeniera Susan Rogers se grabó justamente "para compensar" lo de Bob George) para una fiesta de cumpleaños de Sheila E. que Prince iba a hostear unos días después, el 11 de diciembre del mismo año. La colección también iba a incluir unas primeras versiones de 2 Nigs United 4 West Compton o Le Grind.

Sheila Escovedo, percusionista y ahijada de Tito Puente con la que Prince tuvo una pasajera relación sentimental, se unió formalmente al entorno del músico durante la era de Purple Rain (colaborando en Erotic City). Durante casi 4 años, lideró la banda de Prince durante giras históricas como la de Sign o' the Times (1987) y Lovesexy (1988).

Hay mucho documentado y contado sobre la incontinencia creativa de Prince, quién requería de músicos y personal preparado para posibles grabaciones en todo momento; de hecho, the purple one solía usar esa dinámica diaria como una purga para sus vivencias, humor negro, deseos y contradicciones. A pesar de su contenido inflamatorio, Bob George acabó siendo el centro del que iba a ser el décimo álbum de estudio de Prince, The Black Album, también conocido como The Funk Bible y previsto para su publicación en 1987.

La única etiqueta que aparecía en la portada original del The Black Album; ni siquiera el nombre de Prince o su fotografía aparecían en las copias promocionales que consiguieron sobrevivir.

The Black Album como reacción visceral y "contraataque Funk" sin filtros.

Sign o' the Times, lanzado en los primeros meses de 1987, supuso la obra más compleja y multidimensional de Prince. Un disco donde a pesar de gozar de una libertad creativa sin igual, el repertorio no consiguió convencer a la parte más "dura" de su audiencia. Al igual que la crítica especializada del momento, se le señalaba por "haber perdido el Funk", "ser cada vez más blanco", así como haberse arrimado demasiado al Pop o al Rock "refinado".

Como decía antes, Prince solucionaba sus crisis en el estudio y con música, sin recurrir a comunicados o declaraciones en prensa teledirigidas. Digamos que The Black Album se confeccionó casi como una reacción, un contraataque, lo que hoy podría ser una contestación abrupta y frontal a sus haters a altas horas de la madrugada. Prince canalizó toda su rabia acumulada en una descarga de suciedad deliberada: Funk explícito, crudo, arrogante, sexualmente cargado y con una clara vena "anti-Pop".


La primera capa de Bob George: proto-diss track el ajuste de cuentas con Bob Cavallo y Nelson George.

El título de Bob George crea un híbrido entre "Bob", referente a Bob Cavallo (uno de sus managers desde 1979 a 1989, junto a Joe Ruffalo y Steven Fargnoli, los tres de la prestigiosa agencia de Los Ángeles Cavallo-Ruffalo), y "George", relacionado con el influyente crítico musical Nelson George, quien tras la explosión con Purple Rain (1984) había pasado de apoyarlo a cuestionarlo abiertamente.

El resentimiento, el agravio y la inseguridad artística eran reales. Prince podría simplemente haber lanzado algún dardo o roast codificado dentro de alguna de sus próximas canciones, pero decidió ir mucho más allá: funde los dos nombres en una parodia monstruosa, una ficción tóxica en la que él mismo encarna a un pimp carictaturesco.

Prince, alrededor de 1987, en una foto promocional para Lovesexy.

La segunda capa de Bob George: la metacrítica y la autodenuncia al propio Prince.

Aún hoy, con el formato del diss track (tiradera) más que normalizado en la industria musical, Bob George destaca por maquiavélica. El personaje no sólo ataca a la mujer y a otros supuestos, también ataca al propio Prince: la famosa frase "that skinny motherfucker with the high voice?" lo señala a él mismo, como si quisiera lanzar un ataque hacia fuera, pero también hacia dentro.