Recuerdo que tan sólo unos meses después de lanzarse Getting Killed, el clima ya era insoportable: ¿por qué esta banda aparece por todos lados? → ¿de verdad son para tanto?

Alguien pensará que como no suelo transitar demasiado el campo del Rock, quizá Geese pasaron desapercibidos para mí. Al contrario: los artículos y las publicaciones recomendando el disco de la banda neoyorquina liderada por Cameron Winter se amontonaban en mi feed. Luego llegaron los memes, la ironización y la singularidad de ver una banda "Rock" alcanzado tales cotas de impacto mediático (normalmente relacionadas con proyectos "mainstream" o vinculados al Pop).

En ese momento, justo cuando las clasificaciones de "lo mejor del año" comenzaron a sabotear el espacio informativo a final de 2025, las preguntas cambiaron ligeramente: ¿no será esto de Geese una conspiración, no? ¿Han caído quienes los escuchan en algún tipo de engaño colectivo? ¿O se trata de la antipatía y envidia de sus detractores, quienes están fomentando una teoría de la conspiración para dañar la credibilidad del grupo?

Al primero que vi insinuar que la omnipresencia de Geese podía ser una "operación psicológica" orquestada ("psyop") fue a @peretsky. Y esto pasó mucho antes de que se viralizaran los artículos (Fake Fans de Eliza McLamb, YOU DON'T ACTUALLY LIKE THE BAND "GEESE™" de Tony Price y ¿El éxito de Geese es el resultado de una operación psicológica orquestada en redes sociales? en WIRED) que han vuelto a alterar la interrogación que rodea al proyecto.

La pregunta es cada vez más dramática: ¿son Geese y su éxito reales o artificiales? Que hayamos pasado de una ligera desconfianza a un debate (casi) existencial tiene que ver con la entrevista que los fundadores de Chaotic Good concedieron a Billboard (durante el pasado SXSW).

Allí, Jesse Coren y Andrew Spelman, hablan sin ningún tipo de vergüenza sobre "simulación de trends" ("trend simulation", como ellos mismos lo denominan). Además, lo hacen con todo lujo de detalles. Argumentan que el viejo modelo de "pagar a un gran influencer para propagar una canción" ha sido reemplazado por una lógica mucho más distribuida: redes de páginas en TikTok, formatos adaptados por género, comentarios coordinados, páginas de memes y estrategias para "controlar el discurso" alrededor de un artista o una actuación.

Lo fascinante de la entrevista no son sus preguntas ("¿cuántos móviles tenéis?"), ni las prácticas que se revelan, sino que lo hagan con una naturalidad tan asombrosa. Escucharlos es como escuchar a la industria musical actual autodescribirse sin ningún miramiento. Hay cierta obscenidad.

¿Qué hacen en Chaotic Good?

Fundada por los mencionados Coren y Spelman, ex trabajadores de Mutual Friends + Adam Tarsia y Timothy Weber, Chaotic Good empieza a operar en febrero de 2025. Actualmente, en la lista de nombres asociados a sus campañas figuran Geese, Cameron Winter, Zara Larsson, Travis Scott, Alex Warren, Coldplay, Tame Impala, Mitski, Childish Gambino, Oklou, Mk.gee, Dijon, Jane Remover, Wet Leg o Laufey (esta nómina fue alterada poco después de viralizarse el artículo de Eliza McLamb).

En su website, que también fue ligeramente modificado tras la polémica, Chaotic Good informa así de sus prácticas y premisas: "At Chaotic Good Projects, we believe in a harmony between tasteful intentionality and efficient execution. As a boutique digital agency, resolute dedication to the pursuit of understanding informs our strategy across endeavors." Pero es en su descripción para redes sociales donde encontramos una descripción más reveladora: "digital experiments and musical mayhem."

Sus operaciones se basan en "estudiar qué ocurre cuando algo prende de forma orgánica, natural, para recrearlo después a escala inorgánica". O, como la propia Eliza lo sintetiza en su artículo:

"Si 100 personas creen que tu canción es mala, Chaotic Good creará 200 personas que pensarán que es genial".