Mi intención en 2026 es crear un diccionario/glosario de términos que iré actualizando año tras año, y entregaré a todos los suscriptores de forma gratuita (inicialmente en formato digital, pero probablemente también en formato físico). La idea es ir generando contexto relacionado con los fenómenos que se tratan en la plataforma, y el argot o terminología es sin duda uno de los vectores más interesantes.

Esta pieza, que pretendo mantener cada final de curso, es una primera tentativa hacia ese objetivo: 20 "palabras" o, más bien, "síntomas" que han predominado tanto en mis textos como en ciertos nichos digitales en 2025. Por ahora, la "ficha" correspondiente a cada concepto es muy básica (descripción corta y nada más), pero en el futuro será mucho más completa y se asemejará a una guía de consulta teórica y práctica.

No me extenderé más por ahora: son 20 escogidos pero podrían ser muchos más, ya que nuestro entorno/medio/realidad tiende mucho a la fiebre taxonómica (como tiende a sentenciar, concluir o parafrasear constantemente). Allá donde mires o reposes tu atención hay teorías, reflexiones sobre otras teorías, conceptos inventados, derivados, sucedáneos y de más sustancias que esperan ser "adoptadas mayoritariamente" e incluso, en algunos casos, llegar a la ansiada viralidad.

"Boicot Spotify"

A pesar de ser uno de los mayores instigadores del boicot a Spotify en esta geografía y la de más allá, siempre que me preguntan por "si ésta acción es realmente práctica, adecuada o si verdaderamente surte algún efecto", contesto de forma algo pesimista.

En esta extensa pieza, yo mismo me preguntaba abiertamente si "¿es realmente posible provocarlo contra una entidad de tal magnitud y tan asimilada por usuarios de todo el mundo como su portal de entrada a la música?" Recordemos que Spotify es ese estado cultural paralelo con más de 600 millones de habitantes, en su mayoría pasivos, donde a la mayoría les pesa más la comodidad y la conveniencia que la conciencia ética o la solidaridad con los artistas y proyectos musicales.

En otro artículo yo mismo exponía las causas por las que el boicot no está funcionando a pesar de que la plataforma esté en su peor año de la historia en cuanto a percepción pública. Dependencia simbólica, protestas fragmentadas, exilios residuales y concienciación muy de nicho impiden que la empresa se vea realmente mermada. Mientras, sigue subiendo precios y presentando features cosméticas para convencer al usuario que está en el lugar donde "descubrir nueva música".

¿Qué podemos hacer? Seguir difundiendo estrictamente cómo la empresa manipula la industria musical en su totalidad, contextualizando sobre sus planes y resistiendo cualquier retórica edulcorada que pueda confundir al oyente o artista musical. Será una lucha que persistirá durante años y probablemente afecte al hábito del consumo en streaming en general.

boicotspotify.org

"Rage bait"

Se nota desde hace tiempo, pero este 2025 ha sido cuando el término se ha consolidado a nivel mainstream. Pero ojo, hay que tener claro que esto del rage bait va mucho más allá de la fórmula de "cuanto más furia/rabia generas, más engagement (cuanto más engagement, más visibilidad; y cuanto más visibilidad, por tanto más ingresos)" En la pieza en la que me preguntaba honestamente si las audiencias son capaces de diferenciar entre "opinión", "crítica", "hate" y "cancelación", yo mismo escribía esto:

"Esta circularidad produce un entorno donde la crítica deja de leerse como crítica y se reinterpreta como ataque, porque el ecosistema necesita que sea ataque para que funcione. Lo que Oxford identifica como palabra del año describe el lenguaje emocional por defecto de las plataformas".

Allí, también apuntaba al respecto: "un texto crítico puede ser leído como manipulación emocional aunque no busque provocar nada ni a nadie, simplemente porque el ecosistema ha adoptado el enfado como código común. Cuando describas un disco o una obra artística en relación con sus implicaciones estéticas y políticas, algunos lo interpretarán como una provocación deliberada, y no porque lo sea. Lo que pasa es que el entorno ha naturalizado que si algo molesta, debe haber sido diseñado para molestar".

También este año escribí sobre cómo la lógica del enfrentamiento, del "VS", es central y nuclear en nuestra cultura actual (no sólo entretenimiento). Porque "si la plataforma premia el enfado, y la reactividad del fandom es el fuel, cualquier gesto crítico negativo, por matizado que esté, se reinterpretará como táctica para obtener visibilidad. Y si el fandom vive el análisis como una agresión, el análisis se convierte en pretexto para una respuesta emocional que la arquitectura digital acelerará y monetizará. Todo acaba ensamblado en un circuito donde todo desacuerdo parece interesadamente inflamatorio". 

"Cheerleaderismo"

En anglosajonia lo suelen englobar o reducir con el término "Poptimism", o simplemente apuntar que aquel medio X o divulgador Y tiende mucho al "glaseado" de proyectos o discursos musicales (por lo general, mainstream).