El otro día hice una captura a un amigo mío, directamente de sus stories en Instagram. Lolo, en el metro de Barcelona, se tapaba los ojos con "dos pequeñas reflexiones": "el rap es, por definición, anti racista, anti sistema y proletario" + "escaso pronunciamiento de la escena urbana por el tema alquileres, no???" Recordé en ese momento que ya tenía pendiente hablar del comentario de Daniel Caballero en el podcast de Revista Bando, donde apuntaba que "conoce a muy pocos raperos que hablen del tema de la vivienda".

Estos días resulta imposible que no atendamos todos al mismo problema, por razones obvias. Tras el dramático desahucio de Maricarmen Abascal (de 87 años de edad, con movilidad reducida y una discapacidad del 50%) del piso en el barrio del Retiro donde llevaba más de setenta años viviendo, se sucedieron protestas, manifestaciones en todo el país y una acampada en Sol que en el momento de escribir esta pieza asciende a más de 1000 tiendas de campaña.

Todos los medios de comunicación, tanto los más sensacionalistas como los más íntegros, están cubriendo el desarrollo del asentamiento y las reacciones de toda la clase política. El Gobierno presentó el pasado martes un paquete de medidas en materia de vivienda que se someterá a convalidación parlamentaria este mismo viernes 2 de octubre; entre otras cosas, buscan frenar los desahucios, vetar a los fondos de inversión y facilitar el alquiler.

"¿Cómo puedes estar tuiteando sobre 'tu proyecto personal' mientras todo esto está ocurriendo?" comentaba otra persona en una publicación en Instagram. Yo vengo de clase trabajadora, pago mi alquiler religiosamente y no tengo ninguna propiedad, sólo deudas. Aún así, es fácil que aún identificándote con la resistencia, con aquellos que quieren abofetear a los rentistas y fondos buitre, te acabes sintiendo mal por no pasar la noche allí. Las redes sociales son muy nocivas precisamente por eso: queremos que la gente se posicione, les señalamos si no lo hacen, pero tampoco queremos que todo el mundo se convierta en "otro opinador político" porque quizá no está suficientemente preparado para ello.

Muchas personalidades culturales se han acercado ya a Sol; Pedro Almodóvar, Juan Diego Botto (que acabó dando un speech, como Carlos Bardem), Sergio Peris-Mencheta, Aitana Sánchez-Gijón, el equipo de Carne Cruda o Samantha Hudson. Otros actores y proyectos, como el cantautor Marwan, Blanca Paloma, Biznaga, Las Petunias o la actriz Lidia San José han mostrado su apoyo de distintas maneras. Incluso influencers totémicas como Dulceida han mandado ánimos públicamente.

"Amaia, tu gangsta de confianza".

Sol como "prueba de estrés" para el Hip Hop

Como decía, no cuesta encontrar información del quién es quién mientras la protesta y la acampada siguen su curso. Pero, volviendo al "Rap": allí también se presentó Teo Lucadamo, hijo de la ya mencionada actriz Aitana Sánchez-Gijón, llegando a actuar en el improvisado Fuck Rent Fest. El joven madrileño, que ha mostrado públicamente su rechazo a la "música apolítica", abrió su concierto con la canción Estrellas, donde aparece el verso "inversores y rentistas, dan miedo como dentistas". La presencia de Teo nos devuelve irremediablemente al meollo de esta pieza: ¿por qué el mundo del Hip Hop está mostrando tal indiferencia a esta situación? Además de Lucadamo, sólo Erik Urano, Space Surimi o el colectivo Ziontifik han mostrado algo de alineamiento con la causa.